two girls and one boy playing with blocks at a table

Una Receta para el Juego Exitoso

El juego es la herramienta más poderosa disponible para los padres para fomentar el crecimiento de sus hijos. Es la manera más simple de fomentar cada aspecto del desarrollo. Con eso dicho, el juego necesita ser apropiado para la edad de su hijo y debe ser seguro. Pero, más importante es el hecho de que los padres necesitan jugar también.

Tal vez lo más importante del juego son las conversaciones entre los padres y los niños. Cuando los niños son pequeños los padres son sus narradores. Cuando crecen, los padres ayudan a expandir su idioma y edificar su vocabulario. Mientras la clase de juguetes con cuales están jugando tienen la misma importancia, las palabras y explicaciones de los padres le dan sentido a lo que los niños están experimentando por medio del juego.

Si un niño está entre las edades de cero a nueve meses, los juguetes más apropiados son los que son alegres y de muchos colores, que hacen sonidos, tienen diferentes texturas y no traen riesgo de ahogo. Un juguete popular que cumple con la mayoría de estos criterios es la sonaja.

Un ejemplo del juego apropiado con una sonaja con un niño entre las edades de cero a nueve meses:

Cuando un padre está en el piso con un niño debe agitar la sonaja y hablar con el niño a la misma vez, usando palabras como: “agítalo, agítalo.” El papá debe mover la sonaja de un lado al otro y describir el movimiento usando palabras como: “muévelo para la derecha, muévelo para la izquierda.” Es importante sonreír y reírse. Los rasgos faciales positivos ayudan a mejorar la interacción para el niño y también ayuda a edificar la confianza en sí mismo. El movimiento y el sonido de la sonaja ayudan a enseñarle la relación entre causa y efecto, y también la coordinación ojo-mano. La narración de los eventos por el padre ayuda a construir el vocabulario del niño y con el reconocimiento de los objetos.

Cuando un niño llega a la edad entre los nueve y dieciocho meses, el concepto del idioma sigue igual pero los juguetes son un poco diferentes. Puede ser que un niño responda mejor a los juguetes como los libros con imágenes que son hechos de algún material que es bastante fuerte, pelotas (no hechas de espuma), comida plástica de jugar, herramientas plásticas de jugar, juguetes que se pueden empujar o jalar, los clasificadores de figuras, y rompecabezas simples (de 3 a 5 piezas). Esta clase de juguetes son hechas para estas edades, pero los niños todavía necesitan apoyo para manipular los juguetes sin ayuda.

Un ejemplo del juego apropiado con un niño entre nueve y dieciocho meses de edad:
Un padre puede observar y leer los rasgos faciales de un niño para determinar el nivel de frustración cuando está jugando con esta clase de juguete. Cuando el niño se empieza a frustrar, un padre puede ofrecerle asistencia de mano sobre mano y le puede describir la acción mientras la hacen juntos. Cuando un niño está frustrado con un clasificador de formas, la conversación puede seguir así: “¡O no, el cuadro no cabe en la estrella! Intentemos con este.” El padre puede guiar la manita del niño que tiene la forma al contorno del cuadro y decir cosas como: “¡Dale vuelta, dale vuelta, si cabe! ¡Lo logramos!” El padre siempre debe usar la voz suave y debe sonreír. La entonación y los rasgos faciales positivos mejorarán la confianza en sí mismo de un niño y lo anima a que siga intentando.

Los niños serán los facilitadores de su juego durante su niñez. Ellos tendrán preferencias por diferentes juguetes pero cuando llegan a la edad entre los dieciocho y los treinta y seis meses sus imaginaciones empiezan a desarrollar. En esta edad, a los niños les gustan más los juguetes prácticos como la plastilina, los lapiceros de colores, ropa de vestir, muñecas, y figuras de acción. En esta edad a los niños también les gusta el juego de fantasía y les gusta usar su imaginación. Cuando un niño está jugando así, el rol del padre es ayudarle al niño a averiguarlo y hacerle preguntas.

Un ejemplo del juego apropiado con un niño entre las edades de dieciocho y treinta y seis meses de edad:

Si un niño quiere imaginar que es una vaca, primero un padre preguntaría como se ven las vacas. Entonces un padre le ayudaría al niño a buscar cosas en la casa que se podrían usar para hacer un disfraz de una vaca. El padre haría preguntas como, “¿Donde vive una vaca? ¿Que come?” Es importante que los padres usen preguntas como un guía y que no le de las respuestas al niño.

No importa la edad ni los juguetes, lo más importante que recuerden los padres es que deben participar, disfrutar y comunicarse. La presencia del padre en el juego de su hijo/a puede hacer un mundo de diferencia en el aprendizaje y en el desarrollo. Después de todo, el juego es la herramienta más poderosa (y alegre) que un padre puede usar.

¿Cual es su parte favorita de su tiempo de juego con su hijo?

Denise Del Vecchio es una Maestra Diagnóstica de la Educación Especial quien trabaja en la comunidad para evaluar a los infantes y a los niños pequeños para determinar si califican para los servicios de Birth-to-Three (Nacimiento a Tres Años).

Deja un comentario