Father talking to son outside

Lo Bueno de Interrumpir

El interrumpir es una parte natural, y saludable, del desarrollo de un niño porque están poniendo a prueba sus límites con adultos. El trabajo de un niño pequeño es encontrar la flexibilidad en sus relaciones, lo cual les ayuda a determinar los confines y limites con los demás.

Con respeto al desarrollo, el cerebro de un niño pequeño se basa en pensamientos concretos hasta la edad de seis años. El pensamiento concreto significa que los niños solo están interesados en lo que los rodea actualmente: la experiencia aquí, la gente aquí, y los juguetes aquí. El niño pequeño no piensa en el futuro para considerar posibles consecuencias, pero seguido nosotros pensamos y esperamos que nuestros hijos pequeños sepan como razonar y analizar, “Si interrumpo a mi maestro y amigos, se pueden frustrar y decirme que me ‘Espere’.”

Los niños son egocéntricos. Ven el mundo solo por su perspectiva y creen que los demás ven las cosas y se sienten igual a ellos. Cuando los niños pequeños aprenden del mundo, sienten como si lo pudieran controlar. Tienen dificultades para aceptar los límites que los adultos les ponen que los previene de poder demostrar su independencia. Esto no significa que los niños sean egoístas, simplemente que sus cerebros aun están desarrollando las habilidades para formar relaciones y la empatía.

Saber estas dos cosas, que los niños tienen dificultad en pensar de las consecuencias futuras de sus acciones y entendiendo nuestras perspectivas, empezamos a entender por qué los niños tienen dificultad aprendiendo a esperar y continúan a interrumpir a los demás aunque se les diga que no lo hagan. Si nos enfocamos en el momento presente con nuestros hijos pequeños esperamos poder crear más oportunidades para el aprendizaje entre nosotros y nuestros hijos.

Primero, debemos tener nuestras expectativas abiertas y ser curiosos. Hay la tentación de poner un límite fijo, “Asegura de decir, ‘Con permiso Papa’, antes de interrumpirme cuando estoy usando el teléfono.” Pero esta expectativa quizá no sea realista. Niños aprenden a través de sus equivocaciones y podemos esperar que no recordaran esta regla cada vez que estemos en el teléfono o hablando con alguien. Ofrezca recuerdos consistentes y simples. Por ejemplo, si su hijo lo interrumpe con gritos y jalando su ropa, respire profundo y suavemente reubíquelos: “Lo que quieres decir es importante, pero vamos a tratar de otra manera. Recuerda que practicamos que me debes de tocar mi brazo y decir, ‘Mama te necesito’.” Puede dejar que su hijo trate de nuevo. Practicar estas habilidades con su hijo es una buena manera de enseñar y modelar conversaciones respetosas.

Debemos demostrar y enseñarles a nuestros hijos el lenguaje para reducir sus interrupciones. Repetición y práctica son parte del proceso. Usted y su hijo pueden desarrollar una seña sin palabras. Si su hijo le está llamando del otro lado del cuarto cuando usted está terminando una conversación, les puede sonreír y detener uno o dos dedos para señalares que se tardara uno o dos minutos. Notar las interrupciones de su hijo, establecer un límite sano (por ejemplo, esperar de uno a dos minutos), y cumplir con ese límite son importantes. Asegure de preguntarle a su hijo que era lo que quería decirle después de que haya pasado el minuto o dos de espera. Les podemos enseñar a nuestros hijos señas verbales y no verbales: “Disculpe, abuela,” o “Papa, te necesito,” y tocarnos el brazo son buenas maneras de comenzar. Nosotros modelamos lo que queremos que nuestros hijos pequeños hagan. Ellos observan nuestras interacciones con otras personas, así que tenga cuidado de la manera en cual usted interactúa, escucha, y interrumpe a los demás.

Planificar con anticipo también es una estrategia útil. Platique con su hijo u otros miembros de la familia de cómo ellos se pueden entretener durante los tiempos que usted no les puede dar atención. Cuando usted está terminado de cocinar o necesita hacer una llamada importante, deje actividades preparadas que su hijo puede hacer solo (por ejemplo colorear, leer, o jugar con bloques). Puede usar señas visuales (por ejemplo, tarjetas con imágenes) en una “caja de aburrimiento” que su hijo puede usar para escoger una actividad cuando tiene que esperar. Llenar el tiempo que están esperando con actividades positivas y divertidas respeta su necesidad de estar activo en el momento presente.

Finalmente, es natural enfocarse en las equivocaciones de nuestros hijos y no fijarnos en las veces que SI están esperando y pidiendo nuestra atención sin interrumpir. Enfóquese en las victorias pequeñas y mencióneselo a su hijo cuando no lo esperan. Los elogios y el ánimo son muy importantes. ¡Las interrupciones van a suceder, pero cuando vamos reconociendo y respetando que es una manera en cual los niños aprenden de los límites de las relaciones, se le puede ver lo positivo!

¿Usted tiene alguna estrategia para enseñarle a su hijo como dejar de interrumpir?

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