smiling father and daughter reading a father's day card

Soltando las Riendas: Cuando Hay Dos Padres Muy Involucrados

Escrito por: Cristina Moreno, Especialista Bilingüe de Divulgación Comunitaria, Penfield Children’s Center

Aunque por lo general el mundo está comenzando a dejar atrás el concepto que las mujeres son las criadoras principales de los niños y está aceptando la idea que los padres u otros familiares sean más involucrados en los detalles de la crianza diaria de los niños, la mayoría del tiempo, aun parece que las madres siguen siendo las que toman la mayoría de las decisiones. Para ser honesta, en mi vida propia, así me gusta. A mí me gusta ser la que está encargada y saber exactamente lo que está comiendo mi hijo, saber que los juguetes con los que juega son apropiados para él, y saber que estoy haciendo lo posible para darle una niñez segura y libre de preocupaciones. Este sentido de control me da tranquilidad porque se que trato de mantenerme lo más informada que puedo sobre temas relacionados a la infancia y tengo confianza en mis instintos cuando se trata de su cuidado. Esta tranquilidad se interrumpió cuando mi esposo súbitamente tomo una parte mucho más involucrada en la crianza diaria de nuestro hijo. Mi esposo siempre ha estado muy envuelto en algunos aspectos de su crianza, tal como pasar tiempo con él y tomar parte en decisiones importantes, pero felizmente me confiaba con los detalles tal como decidir cuándo y cómo empezar a introducirlo a la comida sólida, tomar decisiones sobre la clase de productos de bebe que comprábamos, elegir su pediatra, etc. Sin embargo, cuando el trabajo de mi esposo empezó a detenerse durante el invierno y él estaba pasando más tiempo en la casa con nuestro hijo, en vez de llevarlo con su abuela como era la costumbre, era natural que él comenzara a tomar parte en algunas de esas decisiones.

Debería de sentirme agradecida que tengo una pareja con quien puedo confiar con el cuidado de nuestro hijo, pero honestamente, yo reconozco que por lo menos la mitad del tiempo me siento más irritada y agradecida. Ya que estoy siendo tan honesta, puedo decir que estoy casi segura que él siente lo mismo. La razón por este conflicto en nuestro hogar no es porque no confío en su capacidad o porque dudo que tiene los mejores intereses de nuestro hijo en mente, sino porque a pesar de ser una persona relativamente relajada cuando se trata de otros aspectos de la vida, se me está haciendo difícil ceder el control que tenía sobre la mayoría de la vida diaria de mi hijo. El cambio entre estar dejando cantidades medidas de leche y comida lista para servir y llevar a mi hijo a cada cita con el doctor, a mi situación actual donde yo me encargo de todos sus cuidados en la tarde pero su cuidado está en las manos de mi esposo durante el día, ha sido una práctica en flexibilidad y confianza.

Yo reconozco que tampoco es fácil para él tener que escuchar mis preocupaciones constantes, lo cual se porque me lo ha dicho. Pero a pesar de que en veces ponemos a prueba la paciencia uno al otro, ambos sabemos que estamos trabajando juntos para criar a nuestro hijo de la mejor manera que podemos, y para lograr ese meta tenemos que estar unidos. Aunque no siempre estamos de acuerdo, o pensamos que nuestra manera de hacer las cosas es la mejor, tratamos de tomar en cuenta la perspectiva completa para poder darle a nuestro hijo una base segura y consistente. Sabemos que cada quien hace lo que hace porque queremos a nuestro hijo, y eso nos ayuda a morder la lengua cuando se presenta la tentación de criticar algo insignificante, lo cual sucede con frecuencia.

Aunque cada situación es distinta, si usted se encuentra en una situación similar a la mía, aquí hay algunas cosas que se puede preguntar para ayudar a reflejar sobre sus sentimientos:
1. ¿Qué es lo que verdaderamente me está molestando, y en realidad vale la pena? En mi caso, originalmente hubiera dicho todo, comenzando con la hora que mi esposo dejaba que mi hijo se despertara (¡a las 11 de la mañana! lo cual significaba que no iba querer dormirse temprano), a la manera que calentaba su biberón, y la clase de comida que lo dejaba comer (aunque no era tanta azúcar como lo que me imaginaba). Pero, cuando tome tiempo para pensarlo bien, aunque todas esas cosas si me importan, son cosas relativamente pequeñas que se pueden resolver a través de una simple conversación. Me da un poco de pena decir que el verdadero motivo de mi molestia era resentimiento y envidia que mi esposo ahora podía pasar todo ese tiempo con nuestro hijo haciendo las cosas que me gustaría hacer. Ellos se podían divertir durante el día mientras que nuestro tiempo en las tardes consistía de la hora de comer y prepararnos para dormir. Entender la causa de mis sentimientos y saber que mi esposo no tiene ninguna culpa en eso por lo menos me ha ayudado a mantener mis sentimientos negativos en perspectiva y no dejar que interfieran en la manera que interactuó con mi familia.
2. ¿Qué beneficios tiene nuestra situación? La primera vez que mi esposo fue solo a llevar a nuestro hijo al doctor, le di una hoja de papel con las preguntas que quería que le hiciera al pediatra y me sentí frustrada que no todas fueron contestadas. Sin embargo, era bueno saber que no era necesario salir temprano del trabajo porque sabía que él lo tenía bajo control. También le ha ayudado a mi hijo sentir que no siempre tiene que depender de mi para consolarlo y ha causado que también sea más independiente de otras maneras y me ha permitido tener un poco más de libertad de poder hacer cosas en la casa sin tener que siempre tenerlo cargado.
3. ¿Esto como afectara nuestra relación con nuestro hijo? Yo me crie de una manera muy parecida. ¡Mi padre trabajo por muchos años en construcción, y recuerdo que durante su temporada de trabajo él seguido se iba antes de que yo despertara y cuando regresaba ya casi era mi hora de dormir, pero los inviernos eran maravillosos por que podía pasar días enteros con mi papa! Recordando cómo me sentía de niña y lo feliz que estaba cuando llegaba esa temporada del año, me permitió entender la situación de la perspectiva de mi hijo y pensar que un día el también tendrá buenos recuerdos de pasar los inviernos en la casa con su papa, y eso no significa que él se sienta menos apegado a mí. Tampoco quiero que mi hijo recuerde los inviernos como el tiempo cuando sus padres siempre estaban discutiendo.

Aunque ha tomado tiempo para acostumbrarnos, la verdad es que nos ha beneficiado mucho compartir la responsabilidad por las decisiones que afectan a nuestro hijo. Aunque siempre hay algunos días mejores que otros, tratamos de recordar que somos un equipo, y mientras sigamos confiando que los dos solo queremos lo mejor para él, no hay nada que la otra persona pueda hacer que en realidad sea tan mal.

¿Cómo ha logrado exitosamente compartir las responsabilidades de criar a sus hijos?

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