Repasado por: Natalie Alcaraz, Coordinadora de Proyectos de Salud y Dietista Registrada en el programa de WIC para el Departamento de Salud de la Ciudad de Milwaukee

A todos nos encanta ver a nuestros hijos crecer. Ver como se extiende la regla y sube la báscula cada vez que los llevamos a su cita con el doctor nos asegura que les estamos dando a nuestros hijos lo que necesitan para crecer más grandes y fuertes. Por eso es posible que sintamos preocupación cuando vemos que su peso, el cual parecía haber aumentado inmensamente durante sus primeros 9 meses, repentinamente empieza a ceder y solo aumentar por onzas en lugar de libras. El pediatra de mi hijo me informo que cuando los bebes empiezan a moverse y ser más activos es normal que dejen de aumentar tanto de peso, y eso es perfectamente bien y saludable mientras que su crecimiento siga dentro de lo normal en la tabla del crecimiento. Sin embargo, a pesar de esa reafirmación, yo puedo entender por qué este cambio es tan alarmante para muchos padres, y por qué pueden sentir la necesidad de compensar excesivamente por el poco aumento de peso y tratar de darles a sus hijos más y más comida o suplementar con bebidas altas en calorías tal como el Pediasure.

Algunas culturas, incluso la mía, pueden tener una percepción errónea de lo que es un peso saludable.  Pueden pensar que un niño rellenito es saludable mientras que un niño quien está a un peso perfectamente adecuado esta malnutrido, y en culturas donde la comida representa amor, no queremos que alguien nos diga que nuestro hijo se ve delgado. Yo observe esto frecuentemente durante mi tiempo como interprete médico. Muchas veces los padres preocupados le preguntaban al pediatra que podían hacer para que su hijo aumentara de peso, y en la mayoría de los casos la respuesta era que el niño no estaba bajo de peso y que no era necesario que aumentara de peso, de hecho podía ser insalubre que lo hicieran. Seguido también oía de casos de niños quienes eran muy delicados para comer y los padres siempre les daban las mismas comidas, aun si no eran de lo más saludable, porque era lo único que podían conseguir que comieran. ¡Como madre, yo entiendo la frustración extrema de tener un hijo que no quiere comer nada de lo que se le da y acudir a dejarlo comer lo que quería con tal de que coma! Ya sea que esto suceda a causa de que no les guste muchas comidas, la dentición, o porque no se están sintiendo bien, esta práctica de darles solo lo que quieren comer, aunque sea macaron con queso para el desayuno, almuerzo, y cena, es un camino resbaladizo que puede contribuir a que sea aún más difícil conseguir que prueben otras comidas.

Probablemente ya sabe que es buena idea limitar su consumo de chucherías y comidas altas en azúcar porque no ofrecen mucho en la forma de nutrientes, pero aquí hay algunas cosas que quizá no sepa pero puede tener en mente cuando le trate de enseñar a su hijo hábitos saludables y asegurar que esté consumiendo las calorías que necesita:

  • ¡Las calorías bebidas también cuentan! La leche y el jugo de fruta seguido se consideran algo saludable para los niños, así que los padres se pueden sorprender cuando se les dice que su hijo está bebiendo demasiado. Aun si le da jugo que es 100% natural, el jugo contiene mucha azúcar y calorías. Quizá pensemos que no es malo darles a los niños un vaso de jugo con su almuerzo y cena, pero el problema es que seguido les servimos demás. Los pediatras y expertos de nutrición usualmente recomiendan no más de 4 onzas de jugo al día para los niños. ¡Si le da a su hijo aunque sea solo dos vasos “pequeños” de jugo al día, es posible que estén consumiendo hasta cuatro veces la cantidad recomendada! Aunque no es necesario darles a los niños jugo de fruta, si se lo quiere dar a su hijo, puede maximizar esas cuatro onzas diarias al mezclarlas con agua (probablemente ni se darán cuenta). La leche es importante para la salud de los huesos, los dientes, y el desarrollo cerebral, pero este es un caso donde si puede ver demasiado de algo bueno. Los niños mayores de un año de edad deberían tomar leche entera porque necesitan la grasa adicional para el desarrollo cerebral, pero usualmente para cuando cumplan dos años, ya pueden cambiar a leche que es más baja en grasa. La recomendación de leche para niños mayores de un año es típicamente 16 onzas diarias. Esto puede ser una transición difícil si su hijo está acostumbrado a tomar mucha leche, pero puede lentamente reducir la leche que le ofrece durante el día a través de unas semanas hasta llegar a la cantidad recomendada. Quizá encuentre que cuando deja de tomar todas esas calorías adicionales, están más dispuestos a comer comida.
  • Comerán cuando tienen hambre. Cuando su hijo se niega a comer comida tras comida, puede ser muy frustrante, y si es algo que continua a suceder regularmente puede ser preocupante. Esto es seguido cuando caemos a la trampa de dejarlos comer lo que quieran con tal de que coman algo. Este método toma tiempo y es posible que no vea resultados inmediatos, pero la clave es seguir dando opciones saludables y quizá ser un poco creativo con la manera que se les presenta la comida. En lugar de darle pudin como su cena porque se negó a comer cualquier cosa que le ofreció durante el desayuno y almuerzo, trate de mejor darle yogur con pedacitos de fruta. Hubo un tiempo cuando mi hijo me tenía de nervios porque no quería comer nada de lo que le daba. Lo más que le ofrecía diferentes comidas, lo más que observe que el problema no era que él no quería comer, si no que no quería que le dieran en la boca. ¡En cuanto le empecé a poner pedazos pequeños de comida en la charola de su silla para que él la pudiera agarrar y comer solo, me sorprendí por la variedad de comidas que felizmente se comía sin quejas! Puede requerir de un poco de tiempo para encontrar la solución que mejor funcione para conseguir que su hijo coma lo que le dé, pero la paciencia y persistencia valen la pena al largo plazo. Por lo pronto, puede repetir las palabras de mi colega, “Ellos no se van a dejar morir de hambre.”
  • El Pediasure puede ser más problemático que lo que ayuda. Si tiene un hijo que es muy delicado para comer o quien está perdiendo peso porque no quiere comer lo que le está ofreciendo, puede ser muy tentador darles suplementos de comidas tal como el Pediasure. Mientras que estos productos son buenos para los niños quienes están demasiados bajos de peso o malnutridos, ofrecer estos productos a un niño delicado para comer o un niño quien ha adelgazado un poco pero aun esta saludable puede ocasionar peores costumbres de la alimentación. Natalie Alcaraz, Coordinadora de Proyectos de Salud y Dietista Registrada en el programa de WIC para el Departamento de Salud de la Ciudad de Milwaukee, nos ayuda a entender porque es esto.

“Estas clases de bebidas contienen mucha azúcar y pueden causar que los gustos del niño adapten una preferencia por bebidas más dulces. También puede causar que el niño tome muchas de sus calorías, lo cual limita aún más la comida que comen y anima más dependencia en esta clase de producto.”

Es mejor primero buscar maneras de incorporar comidas que son altas en grasas saludables, tal como aguacate para los bebes o manzanas con crema de cacahuate, u otras clases de cremas de nuez, para niños más grandes. Si un padre o cuidador siente que su hijo está demasiado delgado o no está aumentando de peso como debería, es mejor que platiquen de sus preocupaciones con un pediatra o nutriólogo antes de ofrecerle a su hijo cualquier tipo de suplemento como estos licuados u otras bebidas.

¿Usted se ha preocupado porque sentía que su hijo no estaba comiendo lo suficiente? ¿Cómo le ayudo a comer mejor y enseñarle buenos hábitos de la alimentación?