Cuando los hijos rezongan, o les contestan a los padres, es un tema central para muchas personas porque es uno de esos comportamientos que la mayoría de los padres no aguantan. Nos molesta cuando nuestros hijos contestan cuando se les pide que se cambien para dormir, o que entren para comer, porque se siente como una falta de respeto. Sentimos instantemente que tenemos que parar su descortesía al demostrar nuestra autoridad (“¡¿Que me dijiste?!”), lo cual usualmente causa más gritos y daña la relación con nuestros hijos. ¿Entonces como podemos detener nuestros hijos de contestarnos sin perder la calma?

Primero, recuerde que cambiar un comportamiento comienza con ver el patrón del comportamiento. ¿Siempre sucede este comportamiento a la misma hora del día, tal como cuando su hijo se siente obligado a dejar sus juguetes para dormir? Quizá comenzó cuando empezó el año escolar. Esto puede causar que los niños duerman menos mientras que se ajustan a su nuevo horario de dormir, y también el estar con niños nuevos en el salón quienes quizá estén demostrando este comportamiento en la escuela. También considere si usted les está demostrando este comportamiento a sus hijos o si lo está reforzando al seguir discutiendo con su hijo. ¡Los niños copean el comportamiento de las personas quienes admiran y quienes quieren imitar, incluyendo a Mama o Papa!

Identificando las circunstancias que causan que los hijos contesten puede ser un momento de comprensión y le dará idea de cómo prevenir el comportamiento en el futuro. También considere que es lo que causa que ellos contesten – puede ser por sentimientos de frustración o impotencia – y haz lo que usted pueda para reducir estos sentimientos. Puede lograr esto al hacer sus expectativas claras, dar avisos cinco minutos antes de que termine la hora de jugar, y ofrecer opciones cuando sea posible durante el día.

Luego, considere que comportamiento usted preferiría en lugar de que sus hijos le contesten. Seguido le decimos a nuestros hijos lo que no deberían de hacer, pero no somos igual de claros en lo que si deberían de hacer. Haga plan de aumentar su atención cuando hablan cortésmente y a sus buenos modales. Para niños pequeños, los puede premiar con elogios, abrazos, y al “chocar los cinco” cuando ellos usen palabras amables. Para un niño de edad escolar, puede usar una tabla de comportamiento que se enfoca en el uso de palabras amables.

Cuando haya añadido estrategias de prevención y premios y las ha usado por un tiempo, evalué de nuevo la situación. ¿Ha notado que se han reducido las veces que su hijo le contesta? ¡Si es así, felicidades! Ya está en camino a tiempos más tranquilos con su hijo. ¡Si no, no sé de por vencido! Cambiar el comportamiento toma tiempo. Aunque la prevención y los premios son las maneras más efectivas de cambiar el comportamiento, quizá también vaya a tener que incluir el uso de consecuencias si no está viendo el cambio que quiere, especialmente si lo que contesta su hijo está al borde de ser abuso verbal, malas palabras, e insultos.

Si se tienen que añadir consecuencias a su plan de cambiar el comportamiento, comience por dejarle saber a su hijo cual va ser la consecuencia cuando le contesten. Sea muy claro con cual lenguaje usted considera ser inapropiado cuando le contestan, y cuáles serán las consecuencias, tal como no ver televisión durante el resto de la tarde, o la pérdida de tiempo para jugar video juegos. Luego, esté preparado para siempre cumplir con la consecuencia. ¡El proceso de cambiar comportamientos puede ser uno difícil, pero también puede ser gratificante! Cuando la meta principal es una relación mejor con su hijo, todo su trabajo valdrá la pena.

¿Que hace usted para fomentar una buena relación con su hijo?