Escrito por: Cristina Moreno, Especialista Bilingüe de Divulgación Comunitaria, Penfield Children’s Center

Me encanta ser una madre, pero en veces también extraño algunas partes de mi vida antes de tener a mi hijo. No es tanto el tiempo que pasaba a solas, o el poder desvelarme y levantarme a la hora de mi gusto que extraño, más bien las cosas que antes podía hacer. Cosas simples como hacer un proyecto en mi tiempo libre, ver una película entera, o pasar horas en la biblioteca o librería. Hasta me gustaría ir a algunos lugares que son orientados hacia los niños, tal como el zoológico, horas de cuentos en la biblioteca, o muchos de los otros lugares que son para familias como la mía, pero la verdad es que aún no hemos llegado a ese punto. Mi hijo tiene un año y tiene la atención típica de un niño de su edad, lo cual significa que algo puede captar su atención por unos minutos cuando mucho, quizá un poco más si hago todo lo posible por entretenerlo o si lo dejo explorar a su gusto. Igual a cualquier otro niño de su edad, su vocabulario limitado significa que principalmente se comunica de las únicas maneras que puede, con risas, gruñidos, o llantos.

Aun tratamos de hacer las cosas que nos gustaba hacer, como salir a caminar en el verano o a desayunar los fines de semana, y hasta regularmente visitamos a mi familia que vive fuera del estado, pero ahora nuestro tiempo se gira alrededor del horario y humor de nuestro hijo, lo cual puede ser algo cansado. Hay muchas cosas que me gustaría hacer con él, pero siendo realista, sé que todavía nos faltan algunos años. Espero con anticipación al poder sentarme con él y trabajar en un proyecto de arte o cocinar juntos, pero aún no tiene el nivel de destreza ni la capacidad de atención para poder hacer esas cosas, y cuando por fin la tenga, no hay garantías que él vaya a querer hacer esas cosas o que no vaya a perder interés después de 5 minutos haciendo cualquier actividad. Puedo pensar y planear toda la “diversión” que quiera, pero entiendo que hay una gran posibilidad que hasta una salida al zoológico puede resultar en un berrinche si interfiere con su siesta.

Mientras que es muy divertido ver a los niños alcanzar los diferentes hitos del desarrollo, aún hay algunos comportamientos que ocurren durante diferentes etapas del desarrollo que quizá no nos agraden tanto. Tener expectativas adecuadas para la edad de un niño significa entender que los berrinches son una parte natural de ser un niño pequeño y ningún niño es inmune, y recordar que hasta un día lleno de diversión haciendo todas sus actividades favoritas no será tan divertido si el niño está cansando, tiene hambre, o esta de malas. Saber algunas de estas características comunes de la primera infancia puede ayudarle a determinar si el comportamiento de su hijo es simplemente una parte normal del crecimiento, aunque no siempre sea algo disfrutable.

Niños Pequeños: Los niños entre 1 a 3 años están aprendiendo mucho todos los días sobre cómo el mundo funciona y tienden pensar que todo es directamente relacionado a ellos, o que les pertenece. Ellos necesitan de mucha paciencia y dirección para aprender cómo lidiar con todas sus nuevas emociones. Porque tienen dificultad expresando sus sentimientos y quereres, hacer berrinches, o físicamente aventar objetos, puede ser una manera que usan para expresar su enojo o frustración. Los niños pequeños tienen dificultad controlando sus impulsos, lo cual puede resultar en comportamientos no deseables tal como pegar o fugarse. Niños de esta edad también piensan de maneras muy simples. Por eso quizá puedan entender el concepto de causa y efecto de una manera visual, tal como si avientan una pelota, la pelota va a rebotar, pero no necesariamente comprenden otras consecuencias, tal como si avientan su comida, alguien lo tendrá que limpiar (probablemente mama o papa).

Niños de Edad Preescolar: Los niños entre 4 y 5 años han estado afinando sus habilidades para expresar sus emociones y controlar sus impulsos, pero es posible que aun tengan berrinches ocasionales. Esta edad está marcada por el deseo de ser más independiente, lo cual puede resultar en conflictos por el poder, tal como rezongar, mandar, o decir “no”. Los niños de esta edad seguido quieren mucha atención y si no la consiguen cuando se están comportando o siguiendo las reglas, es posible que empiecen a actuar de maneras negativas para recibir esa atención, ya sea en la casa, la escuela, o cualquier sitio que se encuentren en ese momento.

Niños de Edad Escolar: A esta edad, su hijo probablemente ha adquirido las habilidades necesarias para comprender cuando están haciendo algo que no deberían de estar haciendo, o han enfrentado técnicas del manejo de comportamiento las veces suficientes como para saber que pueden lograr más con cooperación que con arrebatos. No solo tienen una capacidad de atención más extensa, pero quizá demuestren interés en las cosas que a usted le gusta hacer. ¡Salidas muy largas aún pueden ser algo difíciles, pero la mayoría del tiempo probablemente puede disfrutar de salidas a la playa, al cine, y casi cualquier otro lugar que gusten!

Expectativas apropiadas para la edad del niño son importantes para evitar la frustración y sentidos lastimados de ambos lados. Tener expectativas más altas que las que son adecuadas para el nivel del desarrollo del niño lo pone en situaciones donde no podrá tener éxito, y su crecimiento emocional y autoestima puede sufrir. Es buena idea hacernos algunas preguntas sobre nuestras expectativas de nuestros hijos cuando estamos enfrentados con situaciones en cuales nos sentimos frustrados con sus comportamientos.
• ¿Mis expectativas son justas y las he expresado claramente?
• ¿Mi hijo entiende lo que le estoy diciendo?
• ¿Mi hijo tiene las habilidades para expresar sus pensamientos y sentimientos?
• ¿Mi hijo se siente bien? (no tiene hambre, no está cansado, no está enfermo)

Después de considerar estas preguntas, podemos ajustar nuestras expectativas apropiadamente para que estén de acuerdo con las necesidades de nuestros hijos.

Cuando mi hijo nació, yo lo veía y sentía maravilla de pensar que él era su propia persona y que un día tendría sus propios pensamientos, sentimientos, e ideas. Imaginé mi vida como madre como una aventura donde podría dejarlo explorar el mundo y ver como se emocionaba al descubrir algo nuevo. Los niños pequeños son naturalmente curiosos y alegres, pero también son naturalmente egoístas, desafiantes, y completamente irracionales, todos cuales son normal. Los niños están en el proceso de aprender sobre sus propios pensamientos y sentimientos, y al mismo tiempo están pasando por las etapas del desarrollo a su propio paso. Espero que pueda recordar eso la próxima vez que mi hijo este gritando porque no se quiere poner el abrigo y en mi mente piense, “¿No entiendes que esto significa que vamos a salir? Probablemente a algún lugar que te gusta,” porque no, el no entiende, y yo simplemente me tengo que aguantar está el tiempo que si lo pueda entender.

¿Usted como maneja sus expectativas de su hijo?